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DELIROSCOPIO

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viernes, 2 de abril de 2010

Ermengol contra el imperio tecnócrata




Este personaje tiene una larga historia. Técnicamente nació en Italia, en el año 2002. Por aquel entonces yo vivía en un centro de desintoxicación en Tuscania, en medio de un bosque del centro de Italia. Realizaba talleres de animación para los usuarios (no, no he tenido problemas de adicción, al menos no a las drogas), y la asociación que me acogía publicaba un suplemento mensual dedicado íntegramente a temas de salud, que se distribuía junto al diario nacional "Il Tempo". Me pidieron crear un personaje para una tira cómica y nació "Il solitario pensiero della pecora Ruggero",(el solitario pensamiento de la oveja Ruggero). Una oveja negra en medio de un rebaño de ovejas blancas, estupidizadas por el capitalismo y su globalización intelectual. Ruggero estaba solo, porque aún preservaba su visión individual de la realidad, su propia personalidad desglosada del grupo masificado y sin criterio. Pero esa soledad, lejos de ser una maldición, para Ruggero era un signo inequívoco de libertad.

 Encuentra en una de las tiras a "Pecorino" (queso italiano hecho de leche de oveja). Pecorino es un corderito lechal tan confundido y manipulado por la tecnocracia y la demagogia capitalista como el resto del rebaño, pero tendrá la suerte o el infortunio de despertar las simpatías de Ruggero, pasando a ser su protegido.
Las tiras de Ruggero y pecorino son gags autoconclusivos de 3 a 4 viñetas, en que se pone de manifiesto la contraposición de la visión romántica, culta e idealista de la oveja negra, frente al materialismo ignorante de la oveja blanca, víctima ya a su corta edad de las leyes de mercado.
Tras 5 meses de publicación, la censura berlusconiana esquiló las reflexiones de la oveja Ruggero, ya que la redacción de "Il Tempo", como muchas otras, le pertenecían, e incluso siendo el suplemento en el que se publicaba independiente de la gestión de su rotativo, al estar sometido a sus leyes de distribución no pudo librarse de los criterios mafio-masónicos de "lo psiconano".

De esa época queda sobretodo el recuerdo del jefe de redacción a cuyo domicilio llevaba las tiras, en via Margutta (la calle romana de los artistas). El señor Locatelli, que así se llamaba el redactor jefe, tenía un Miró auténtico de 2 X 2 metros en el salón de su casa, había sido director de la RAI y me hablaba siempre de su apadrinamiento de los nuevos cómicos italianos como Benigni,Troisi o Verdone, que empezaron en la tele en alguno de sus programas, de su vecino Federico Fellini con el que a menudo comía junto a su esposa Giulietta Masina, cruzando la calle, y de muchos otros, aunque del único que no echaba pestes era de Pier Paolo Pasolini, con el que inició su carrera periodística en los años 50.
Muerto Ruggero en Italia, su recuerdo emigró a Polonia, donde viví en el año 2003, y donde resucité a la polémica oveja rebautizándola como "Jurek czarne owcy" (Jurek la oveja negra), publicada en la revistita local de voluntariado que fundé en Chudobczyce, un pueblo de 98 habitantes (conmigo 99) en medio también de un bosque de Wielkopolska, región del norte de aquel país. La revista se llamaba "Dylemat czarnej owcy" (El dilema de la oveja negra), y hacía una media de 200 copias que distribuía personalmente por los pueblos de los alrededores, con el consiguiente desconcierto de sus habitantes.
De hecho "Dylemat czarny owczy" podría ser considerado el gérmen de "DELIRÓPOLIS", más abocetado ya en "Sogni di carta"(sueños de papel), otro fanzine creado a mi regreso a Roma en el 2004.
Finalmente en 2005 presenté las tiras de esta oveja negra, nuevamente rebautizada a su recién estrenada nacionalidad, en este caso "Ermengol contra el imperio tecnócrata". El nombre del personaje en España fue inspirado por la figura de Ermengol Tolsà, humorista gráfico del "Diari del Segre" y amigo.
Las tiras se llevaron el premio especial de la manifestación "Cómic se escribe con C de cultura", dando las vueltas por varios centros culturales y de exposición del país, entre otros el 23º Salón internacional del cómic de Barcelona.

...Y creo que ha llegado el momento de resucitar a esta oveja negra, porque ahora más que nunca, corriendo los tiempos que corren, tiene muchas, pero muchas cosas que decir.