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DELIROSCOPIO

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domingo, 26 de diciembre de 2010

EL DESIERTO "B" EN LAS ENTRAÑAS DE UNA MERCERÍA


Esta historia comienza a mediados de abril del 2008.
Paseaba por un desértico salón del cómic de Barcelona. Fui de los primeros en entrar al recinto, recién abiertas sus puertas, fuera de lo que sería el día y la hora puntas de visita. Vaya por delante que el ficomic se me antoja un evento de poco interés para los amantes del arte secuencial que deseen profundizar de manera teórica y académica tal disciplina. El salón del cómic hace años que se limita  a representar un enorme supermercado editorial que presenta sus novedades y cobra a precio de oro cada centímetro cuadrado de expositores colocados en su espacio, pero ese es otro tema. También es otro tema lo que me trajo por allá en aquella ocasión.
Efectivamente el enorme recinto estaba aún semi vacío y algunas de las exposiciones parecían todavía estar en proceso de montaje.
Manara, bien acompañado de una señorita de largas piernas, muy representativa de la tipología de hembras de infarto que dibuja, ofrecía una visita guiada sobre sus ilustraciones a la afortunada, de caracter aparentemente "personal". Giardino, más allá, paseaba tranquilo comprobando la correcta colocación de su exposición dedicada a Max Friedman y la batalla del Ebro. Los enormes muestrarios de los gigantes editoriales, Norma, Grijalbo, ultimaban la colocación estratégica de su mercadería, frontándose las manos a la sola idea de la marabunta que en breve iba a avalanzarse sobre sus productos, ávida más de "poseer" que de "leer" cómics, como antaño era costumbre. esos tiempos en que leído un tebeo se regalaba o se cambiaba por otro.


Pasé por delante de un pequeño stand con muy pocos libros sobre su pequeña mesa. el tamaño y disposición de aquél espacio denotaba su pertenencia a alguna pequeña editorial, fuera del circuito comercial, y nada conocida en España, al menos hasta entonces. "Editions Stardom" marcaba el cartel. Empiezo a ojear el material. Había 3 libros con ilustraciones que inmediatamente reconocí como Moebius inéditos. Una señora de mediana edad, Dominique, me recibió risueña, y me explicó que aquello, colocado en aquél pequeño stand que pasaba desapercibido, era el último y más personal trabajo en preparación del señor Jean Giraud. Un brainstorm existencial, un paseo onírico por toda su producción artística junta y revuelta, saltos interdimensionales entre el universo GIR y la dimensión MOEBIUS, con todos los personajes que las han habitado a lo largo de su vida, paseándose ante sus narices como en un carrousel Felliniano, uno de aquellos corrillos de actores y actrices danzando macabramente entre la niebla de sus escenarios de cinecittà. Me dispongo a adquirirlos hipnotizado por aquella rareza aún desconocida, inédita. El proyecto estaba entonces fuera de circuito comercial, en edición limitada y autoeditado por el mismo Moebius bajo su sello "Editions Stardom-Moebius production


Me llevé todo lo que había sobre esa mesita, que era el muestrario de ejemplo que tenían allá. Obviamente versión original en francés. en principio era un stand informativo para ulteriores encargos. Me disponía a marchar cuando Dominique (luego descubriría que es una gran amiga del autor, y uno de sus contactos en Barcelona, ciudad que visita a menudo por cuestiones familiares), cuando Dominique, digo, me comentó que Mr.Giraud estaría allí en breve para firma ejemplares. Yo que en aquella época trabajaba como educador social tenía que escapar para coger un tren que me devolviera a tiempo a Tarragona. Ella insistió explicándome que al autor le gustaba conocer las impresiones de su obra y el tipo de lector que podía interesarse en ese proyecto tan personal, y que si en aquél momento tenía prisa, muy encantado el autor estaría disponible para un encuentro más adelante, antes de su regreso a La France. Ante mi perplejidad, la secretaria de Moebius me dió un número de teléfono y me invitó a contactarla para tal eventualidad.


Sobre aquella mesilla sólo encontré disponibles los tomos 2, 3 y 4 de esta nueva colección. el tomo 1 estaba agotado en Francia, único lugar de publicación en aquella época, y los tomos 5 y 6 aún estaban inéditos y en preparación.
Si no recuerdo mal todo esto sucedió un jueves. La mañana del lunes siguiente llamé al número que madame Dominique me había proporcionado. respondió ella misma. Inicialmente, creyéndome algún fan aleatorio me dijo en tono incluso molesto que el maestro estaba agotado tras un fin de semana exhaustivo de firmar ejemplares. Una sobredosis de Blueberrys en los lomos de sus proyectos más mediáticos. Al evocarle el episodio del stand "Stardom" recordó que yo era aquél chico despeinado que había adquirido todos los volúmenes de la pequeña mesa (ahora recuerdo que obsequié a la secretaria con 2 ejemplares de Delirópolis antes de marchar). Cambiando inmediatamente su actitud me citó en una calle céntrica de Barcelona, una tienda, hacia las 16h de la tarde. Le pregunté qué tipo de tienda era y me respondió que era una tienda de moda, pero que eso no era importante.



Enseguida empecé a imaginarme alguna boutique fashion de esas en que las señoritas pepis se dejan un mes de sueldo en unas bragas de algodón, o algo por el estilo. Cual no fue mi sorpresa al comprobar que se trataba de una pequeña y modesta mercería. una de estas "botiguetes" barceloninas de los años 50. antigua y muy pequeña. La persiana estaba aún medio bajada, y al entrar, la dependienta me miró algo extrañada, por no responder yo al perfil de cliente al que debía estar acostumbrada en ese tipo de establecimiento (supongo). Durante unos instantes creí haberme equivocado de lugar, por lo surreal de la situación, pero al explicarle el percal me dijo que estaba en el lugar correcto y que tomara asiento, que el susodicho no tardaría en llegar (luego descubriría que aquél negocio pertenecía a unos familiares del artista).
Durante los 10 minutos de espera llegaron 3 personas más. Dos jovenzuelos y un señor que se iba para los 45 más o menos. Al hacer Moebius su aparición, este señor se avalanzó sobre el septagenario galo cual orangután en celo, colocándome su cámara en la mano y conminándome a echarle unas cuantas fotos junto al señor Giraud, que muy amable y elegantemente posó para la ocasión.

Terminada la sesión de fotos, Moebius nos hizo una señal a mí y a los otros dos chavales, estos últimos cargados de "books" y muestrarios de su trabajo hasta las cachas, para que le siguiéramos por unas estrechas y empinadas escaleras que llevaban al sótano de la pequeña tienda. Allí, entre retales, viejos vestidos y agujas de coser, Moebius comenzó muy amablemente a estudiar los trabajos de los jóvenes dibujantes, que a duras penas podían creer que el maestro estuviera hojeando su trabajo.
Llegado mi turno le hablé del proyecto Delirópolis y le regalé unos cuantos ejemplares de la revista. Me alegró mucho que uno de mis trabajos en ella, "El perro eléctrico", de cuyo título saca nombre este blog, fuera uno de los que más le llamaran la atención. El insistía en su naturaleza de dibujante comprometido sin complejos con el Arte secuencial, más allá de la reputación que hubiera podido adquirir como ilustrador o diseñador gráfico y cinematográfico. Le comenté que conocía a pocos dibujantes que con 2 lineas supieran evocar con tal profundidad la inmensidad desértica, a lo que lleno de curiosidad, y contactándome visualmente por primera vez desde el inicio de la entrevista replicó "uno soy yo, ¿y el otro?"...



                                         

...El otro es Hugo Pratt, le dije. Y le encantó que sacara el tema.
"ah, el bueno de Hugo. yo estuve comiendo en su villa de Suiza en más de una ocasión. Un tío muy majo pero era mejor no hablarle de política, porque era de armas tomar y se cabreaba muchísimo" comentó.
Firmó todos mis volúmenes, prometiendo que el agotado primer número sería reeditado en breve, y sensible a la filosofía del proyecto "Delirópolis: Surrealismo y Arte secuencial", del que hablamos un rato, decidió amablemente contribuir con una representación de su propio alter ego, de la serie "Inside Moebius", flamantemente dedicada a "La villa del delirio". Antes de despedirnos y bajo la sugerencia de uno de los chavales, que no podía creer que no quisiera inmortalizar el momento, nos echamos un par de fotos, tras comprobar que al maestro no sólo no le importunaba, sino que posaba divertido para la ocasión. El chaval falló en su primer intento, realizando accidentalmente un video de 4 segundos que podeis ver aquí, como absurda curiosidad, en su formato vertical original:


Durante todo esto, desfilaron por el sótano sus dos hijos, fruto del segundo matrimonio, de ahí las extrañas carantoñas que se aprecian en el audio del video.
La fotos resultantes de este momento son las que encabezan el artículo.
Al salir de la tienda crucé 2 palabras con Dominique, a la que hable de la "Setmana del còmic de Tarragona:jornades d'estudi de l'Art seqüncial". Me comentó que la asistencia de Moebius a eventos de este tipo iba a ir reduciéndose drásticamente debido a la edad y salud del autor. Recuerdo que antes de subir las escaleras de ese sótano mágico, que por un momento se convirtió en el estudio de este alquimista del lápiz, antes de salir a la superficie y retomar, como en otra dimensión, la ruidosa y amarilla Barcelona de aquella tarde de Abril, Moebius y un servidor cruzamos una mirada cómplice y una ancha sonrisa, la que comparten aquellos que tras comentar ideas y proyectos en las entrañas de una mercería reconocen en el otro un auténtico respeto por el Arte secuencial.



Hace aproximadamente un año, Norma editorial empezó a publicar "Inside Moebius" en España, en 3 tomos, que recopilaban cada uno 2 de los antiguos tomos originales autoeditados en Francia por Jean Giraud (esta serie se publicó en 6 tomos allá), lo cual a mí me hizo flaco favor, ya que faltándome el número uno de la antigua colección, para obtenerlo tuve que comprar el tomo recopilatorio de Norma, cuya mitad del contenido ya poseía en el formato de la colección original. c'est la vie.
...y ésta c'est la portada que marca a Moebius como un colaborador más en la enorme y surreal historia de la revista Delirópolis, que ya ha cumplido su sexto año...

...y a la que seguro más anécdotas le están esperando a la vuelta de la esquina.

(próximo episodio: "mis encuentros  romanos con Vittorio Giardino")

1 comentario:

  1. Bravo! Y sigue TU camino convergente/divergente con el de MOEBIUS y otros tantos más...
    Onkle

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